La desigualdad es un problema inherente de la región latinoamericana. A pesar de que aproximadamente 90 millones de personas -de acuerdo al Banco Mundial- han abandonado la pobreza en la última década, y que la zona ha experimentado un crecimiento económico de 5% durante los últimos años, el ingreso del 10% más rico es 27 veces el ingreso del 10% más pobre, tal como lo reporta, Arif Naqvi, fundador del Grupo Abraaj.

Las consecuencias de la desigualdad socioeconómica son graves: aumento de la informalidad, imposibilidad de ahorro, deterioro de la calidad de vida, incluyendo el impedimento para tener acceso a una buena vivienda, atención médica y educación de alta calidad. Estos problemas estructurales conllevan a una desunión nacional, lo que obstaculiza la cohesión social necesaria para aplicar medidas efectivas.

¿Qué podemos hacer?

La desigualdad es un problema multifactorial que requiere políticas comprehensivas, pero debemos comenzar de alguna manera. Si bien la desigual distribución de la educación de alta calidad es una de las implicaciones principales, su solución tiene el potencial de aliviar la problemática en su conjunto.

La educación nos da el conocimiento y las herramientas para ser miembros funcionales de la sociedad. Durante nuestra educación, adquirimos habilidades que nos permiten contribuir a la productividad, progreso y éxito de las organizaciones que producen los bienes y servicios que requerimos para obtener estándares de vida ideales. La sociedad es una gran red que necesita el trabajo de todos para mantenerse.

Además, la educación no sólo sirve como medio para absorber información valiosa, pero también es un proceso que nos permite desarrollar nuestra propia personalidad. Nos empodera cuando nos da la oportunidad para concebir nuestras ideas, ejercer nuestro juicio, reflexionar críticamente y debatir con otros. No nos dicta qué debemos hacer; nos enseña cómo observar, investigar, evaluar, razonar y argumentar -habilidades indispensables en una sociedad democrática.

No obstante, en América Latina no se cuenta con la infraestructura para ofrecer este tipo de educación. Es aquí donde la tecnología puede hacer valiosas contribuciones.

El eLearning o educación online permite a personas de todos los lugares aprender a través de cualquier dispositivo con acceso a Internet. Un teléfono inteligente es suficiente para adquirir cursos online gratuitos o de bajo costo impartidos por profesores y organizaciones de todo el mundo. En este sentido, la educación ya no está limitada por horarios fijos o espacios físicos.

El valor de la democratización de la educación de alta calidad radica en que ésta ofrece oportunidades de progreso a todos, permitiendo que cada uno cumple sus metas de vida, logrando a largo plazo el apaciguamiento de la desigualdad social.

La tecnología tiene el poder para conectarnos. Todos tenemos algo que enseñar y mucho por aprender. La educación online nos brinda posibilidades y esperanza.

Imagen tomada por André Cypriano. Extraída de http://www.andrecypriano.com/index.php#mi=2&pt=1&pi=10000&s=4&p=2&a=0&at=0

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