El diseño instruccional (DI) y sus beneficios no son algo reciente. De hecho, han estado presentes en la educación desde siempre, sólo que no lo conocíamos con esa denominación.

Cada vez que un profesor se pregunta, por ejemplo, “¿Cómo abordaré mañana este tema con mis estudiantes?”, está haciendo tareas de DI. Lo mismo cuando planifica las actividades de un lapso académico.

Conscientes o no, quienes enseñan siempre navegan guiados por un Diseño Instruccional.

 

Diseño Instruccional en tu curso en línea

Pero, ¿qué es el diseño instruccional exactamente?

Dicho de manera sencilla, el diseño instruccional es un proceso en cierto modo sistemático, planificado y estructurado.

Gracias a él un docente planifica unidades de aprendizaje (temas/tópicos), establece enfoques, determina tareas y actividades. Finalmente, define una variedad de materiales educativos adecuados a las necesidades de los educandos.

Con todo ello, se asegura la calidad del aprendizaje y se genera un mapa de ruta que el docente podrá seguir con la confianza en que haciéndolo logrará los objetivos propuestos.

Más aun, conseguirá el propósito que le ha llevado a generar ese proceso de enseñanza/aprendizaje.

Académicamente, las definiciones de DI son muy variadas. En líneas generales se asume como un proceso de planificación y preparación de contenidos y actividades en una medida de tiempo determinada.

Siempre, por supuesto, considerando el ambiente en el que el proceso educativo se llevará a cabo. Así como, los métodos de enseñanza/aprendizaje más apropiados.

A su vez, contempla las características de quienes protagonizarán ese proceso de aprendizaje y la valoración de sus necesidades.

DI

¿Por qué emplear un diseño instruccional?

El Diseño Instruccional, como ya vimos, es una guía para el docente. Y aunque algunos prefieren considerarlo una camisa de fuerza, nosotros lo consideramos un mapa de orientación para tu curso.

Empleando un buen Diseño Instruccional, cualquier docente puede retomar el camino señalado originalmente o simplemente, reorientar el sentido del curso si lo considera necesario.

En todo caso, un Diseño Instruccional permite sobre todo planificar la actividad docente en aula, seleccionar material de apoyo, diseñarlo y ajustarlo. Permite además, equilibrar las cargas de contenido y preveer todo lo necesario para la fluidez del proceso de aprendizaje.

Aunque un profesor dicte una asignatura o taller muchas veces, siempre debe revisar, actualizar y re-adecuar el Diseño Instruccional original.

Si bien, todos creemos saber emplear la tiza y el pizarrón como tecnología de enseñanza/aprendizaje, el DI nos orienta para hacerlo con propiedad, de forma eficiente y oportuna.

¿Por qué es importante el DI al crear tu curso en línea?

Cuando nos plateamos el desarrollo de un curso presencial, el Diseño Instruccional es necesario. Pero, más lo es aún cuando se trata de un curso en línea.

La razón es evidente: una vez iniciado es poco probable que las cargas puedas enderezarse, así que vale comenzar con todo a punto.

Diseñar y desarrollar acciones formativas de calidad es el fin último de todo DI. Por ello, es fundamental que si deseas crear un curso en línea te hagas algunas preguntas estratégicas que te guiarán en todo momento:

  • ¿A quién va destinado el curso?
  • ¿Cuál es el propósito del curso?
  • ¿Cuánta profundidad deseo brindar?
  • ¿Cuáles son los temas básicos que debo cubrir y en qué orden?
  • ¿Con qué tipo de material de apoyo puedo contar?
  • ¿De qué modo debo evaluar el desempeño de los estudiantes?

Las respuestas a esas preguntas son la base de un buen DI. De cada una de ellas se desprenderán todos los detalles que, debidamente organizados, nos brindarán ese mapa de orientación para todo lo demás.

Un buen Diseño Instruccional, hará que tu curso en línea sea robusto y atractivo. No improvises. El DI te ayuda en la planificación del más mínimo elemento y organiza el proceso de enseñanza/aprendizaje para hacerlo eficiente.

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